La primera vez que Mauricio Velasco volvió a Bogotá después de irse a comenzar sus estudios de doctorado, lo primero que me dijo una vez nos reimos y charlamos después de tomarnos unas cervezas en el viejo Pub (huy porque ahora eso es todo un complejo) fue
Oiga, que papada la que se le está haciendo no?
Fue una de esas veces en las que me quedo sin palabras. Debí haber reaccionado mirando a mi alrededor a ver si veia algún objeto reflector que me confirmara lo que igual yo ya me había dado cuenta en el espejo de mi apto en Bogotá, pero me rehusaba a aceptar. Las cervezas y el buen tema (porque definitivamente mi papada no lo era) nos hicieron olvidar el asunto.
Me acuerdo que le pregunté a mi prima Carolina (o fuiste tu tia Clara?), que diablos uno hacía para rebajar papada... porque pues los gordos al lado del estomago con ropa no se ven (y hasta sexys los han llamado), pero para la papada no siempre estoy en clima frio para poder ocultarla con el truco de la bufanda o del cuello de tortuga. Su mejor concejo (o consejo?) fue realizar unos movimientos que lo hacen ver a uno con cara de amargado, que más parecen ayudar a tener unos gran músculos en el cuello que a rebajar la grasa acumulada debajo de la quijada.
De cualquier manera, nada ha servido. El miércoles pasado tuve el gran honor-placer-dicha de ver a
Depeche Mode en concierto y la verdad no se que contarles al respecto pues cualquier intento se quedaría muy corto, no les haría justicia. Mas bien, después de remirar las
fotos de la noche por 13ava vez, preferí contarles acerca de mi papada, que en mis mayores momentos de felicidad parece querer hacerse notar. Simplemente haga click
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MUSIC FOR THE MASSES )))))
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Fotos del show]